23 de abril de 2007

A través de la ventana...

Así fue...
Cuentan las leyendas que ruedan por ahí (especialmente por el Perú) que los incas salieron de una cueva llamada Pacaratimbo -"Posada de la Producción", "Posada del Amanecer" o "Casa del Escondrijo"- en el cerro Tambotoco. Este cerro tenía tres ventanas.
Por una de ellas, llamada Maras Toco, salieron los maras Sutic. De otra ventana –Cápac Toco –provienen los cuatro hermanos Ayar (Ayar Uchu, Ayar Cachi, Ayar Manco y Ayar Auca) y sus cuatro hermanas Mama (Mama Ocllo, Mama Huaco, Mama Ipacura o Cura y Mama Raua). Un día, entre todos los hermanos y hermanas, salieron en peregrinación, en busca de un lugar apropiado para iniciar una vida en comunidad. (Mientras tanto, les debo la tercera ventana)
Cuando iban en camino, los hermanos decidieron deshacerse de Ayar Cachi, ya que lo temían porque era poderoso (al punto que podía destrozar un cerro con la fuerza de su honda). Así que lo enviaron de vuelta a Pacaratimbo con engaños. Cuando llegó allí, los demás cerraron la entrada con bloques de piedra y allí quedó. Bueno,... ¿no era muy poderoso?
Los Ayar que quedaban siguieron camino con las hermanas, aunque hacían paradas por un tiempo para sembrar y cosechar. En una de esas tantas paradas, llegaron a Quirirmanta, al pie de un cerro, donde celebraron un consejo y decidieron que Ayar Uchu se transformara en piedra –con lo que adquiría la jerarquía de divinidad.
Cuando se encontraban en Matagua, Mama Huaco –fémina dominante y una de las regentes del grupo- lanzó dos varas de oro hacia el norte para ver dónde debían establecerse. Una de las varas cayó en Colcabamba pero, como la tierra era dura, no se hundió. En cambio, penetró suavemente en un terreno llamado Guayanaypata. Esto era la señal de que allí se encontraba el lugar largamente buscado.
Cuando se quisieron establecer allí, hallaron la resistencia de los habitantes del lugar, así que volvieron a Matagua a especular qué harían. Ayar Manco ordenó a su hermano Ayar Auca volver a Guayanaypata, para poblarla. Auca se dirigió volando al lugar, pero cuando pisó el suelo se convirtió en piedra, lo que significó la toma de posesión del espacio. Convertido en guanca, ordenó a Ayar Manco cambiar su nombre por el de Manco Cápac. Cada uno tomó posesión de una parte de Cusco: Auca y sus seguidores se quedaron en la parte alta o hanan, los seguidores de Manco se quedaron con él en el Cusco bajo.
Para finalizar, citando la página consultada sobre LOS INCAS,
Según Sarmiento de Gamboa, en la lengua
hablada entonces, "Cusco" significaba ocupar un espacio de manera mágica. Para
Garcilaso, "Cusco" era el "ombligo" del mundo en la lengua particular de los
incas.
Obviamente, se tejen muchas historias sobre el origen del Imperio Inca y ésta es sólo una de tantas... Por las dudas, tienen por aquí y por allá, algunos vínculos para que busquen si quieren ver más.

1 comentario:

poetoso dijo...

conozco una ventana que huele a tus manos
pero a diferencia de estas, es una fría corriente de aluminio
que ni siquiera se parece al cálido oro con el que recorres mi cuerpo cada día