23 de enero de 2008

Haciendo trabajar al cartero

Los famosos swaps o intercambios de objetos son una actividad regular dentro de los grupos de artesanos que se juntan mediante la web. (Fuera del mundo virtual, también ocurren, en comunidades más tangibles, pero a eso no me voy a referir).

A mí me aconteció uno recientemente...
En un grupo de crochet al que pertenezco desde hace un año...


Los swaps acercan ese mundo virtual a lo tangible y uno recibe objetos impensados, desde lugares y personas impensadas.



Yo fui la persona impensada para Gabriela, de San Cristóbal, Santa Fe. Una mujer generosa, cariñosa y ocurrente, cuyo rostro no vi sino hasta después de enviarle los objetos que pensé para ella. (Gabriela se parece mucho en algunos aspectos a cierta Abrujandra).







De más al sur, desde más cerca de donde mora la Abrujandra, Mabel fue mi impensada (y muy cariñosa) persona, quien desde General Roca, Río Negro, imaginó un mundo Kitty para mí.







Pero el cartero trajo otras cosas consigo. En diciembre me llegó el sobre que envió Pamela, con unos CDs repletos de cosas. Y el mismo día que la Kitty de General Roca, llegó la tarjeta de Minte, desde Puerto Rico.

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