17 de febrero de 2008

Aros de crochet

Aros de crochet con mostacillas

Para ser un creador de criaturas, hay que contar con:
Un par de ganchos para aros, sí, ahí anda el oropel.
Hilo finito (perlé para el negro, de pespunte para otros).
Mostacillas o mostacillones.
Ganchillo de acero del número 4.

Se comienza ensartando las mostacillas en el hilo que usaremos. Debemos saber cuántos usaremos, porque no los podemos colocar en medio del tejido. El número de cuentas varía en los distintos aros, ya que, por el tamaño, cambia la cantidad.
Para tejer, empleamos cadenetas y puntos bajos. Para entretejer las cuentas, usamos también punto bajo, pero tejido así: insertar el ganchillo en el punto de base, sacar una lazada, deslizar, por el hilo, la cantidad de mostacillas deseadas hacia el tejido, hacer una lazada tomando el hilo que queda luego de las mostacillas y, con esa lazada, cerrar el punto bajo. Las mostacillas quedan el el cuerpo del pb, hacia el revés del tejido.
Para saber la cantidad de mostacillas que hay que tejer en un punto, en las instrucciones aparecerá pb con 2 mostacillas, pb con 3 mostacillas, y así hacia el infinito... o hasta cinco en nuestro caso. Si entienden, pestañeen una vez.
En la imagen se ve cómo se teje el punto bajo con mostacillas, en la columna de la derecha.


Iniciar el trabajo con 7 cadenetas cerradas en círculo, donde trabajaremos así:
1ª. V: 15 pb. Cerrar o continuar en espiral. Es indistinto.
2ª. V: 2 pb sobre los 2 primeros puntos, y trabajando sobre cada punto de base un punto, seguir el siguiente esquema: 2 pb con 2 mostacillas, dos pb con 3 mostacillas, dos pb con 4 mostacillas, 3 pb con 5 mostacillas, dos pb con 4 mostacillas, dos pb con 3 mostacillas, 2 pb con 2 mostacillas. Terminar la vuelta con pb comunes y corrientes. Cerrar y rematar el hilo. Tomar el cuidado de esconder bien la colita de hilo que sobra.
Colocar, entre los puntos bajos sin cuentas el gancho pasante para la oreja. Si está bien escondidito el hilo y bien terminado el tejido, podemos elegir qué lado usar como frente. A mí me gusto el lado derecho (el que nos mira mientras tejemos). Pero el revés tiene sus encantos. Por ejemplo, que se ven más las mostacillas que el tejido.
Todo va en el mayor o menor gusto por el oropel.

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