17 de junio de 2008

Mate amargo, mate dulce, mate lavado, mate con yuyo, mate de leche...


Ningún contacto más íntimo en nuestra cultura que el de un matecito. Uno de los primeros gestos de acercamiento cuando no hay tema de qué hablar, ni siquiera de la consabida tormenta, la sequía, la corrección, la inundación, la humedá... Uno puede tener reparos en usar un baño público, en sentarse en el asiento del colectivo, puede usar preservativo cuando tiene sexo, pero no puede hacer cara de asco cuando un vecino, un colega, un compoblano, un vil desconocido le acerca un matecito espumante. Somos un pueblo de costumbres poco "higiénicas", de actitudes "de borde", de conductas "de riesgo". Precisamente, fronterizos (Misiones la todofrontera).

El mate nos sustenta en muchos aspectos. Leguas de territorio sembradas de árboles de yerba mate (hay más de pino eliotis), cientos de productores de yerba mate (decenas de secaderos que se enriquecen), miles de tomadores de mate (cebado, cocido), kilómetros de papel prensa refiriéndose a las discusiones del precio del kilo de yerba, cientos de miles de palabras gastadas en literatura (pocas bien invertidas, y demasiadas... bueno, baste este ejemplo).

Circulan por nuestras venas leyendas de tierra roja y hojas de yerba mate. Y nos reunimos periódicamente en un festejo, a recordar eso que no podemos olvidar, que nuestro propio ser no nos deja olvidar.

Mate. Yerba. Nos constituye, nos preserva, nos alimenta, nos significa.

6 comentarios:

SOFIASOL dijo...

Asumo ser ampliamente fronteriza, jamas rechazo un mate, ya sea exquisito, asqueroso, lavado, he tomado mate hasta con edulcoranteeee!!!!
Me gusto mucho tu blog!

curupisa dijo...

Bienvenida a la frontera. Los con edulcorante son los peores. Tengo una colega que comienza el mate con un buen chorro de chuker, así que el mate sale como chupar hierro con dulce. Así y todo, el mate se toma hasta el final. Como decimos por la zona, sarna con gusto no pica.
Te espero nuevamente, si no te espanta el chuker, se entiende.

Kariniuxonia dijo...

Ah... mate, la primera vez que vi una bombilla fue en 1999!!! Por estos rumbos llega un mate que se llama Tucanguá... lo compré por curiosidad y lo bebí por primera vez con una tailandesa, en tacitas comunes jejeje (^_^')>

La próxima vez que visite la tienda, me voy a comprar un par de bombillas (^O^)/.

Me gusta mucho tu weblog, saludos de una de tus compañeras en Solo Crochet.

Clara y Pepe (los Chuquis) dijo...

¡Tengo la solución para tu colega!, la que toma mate dulce... Puede comprar una bolsita de Kaá Heé, se consigue en los supermercados de Encarnación, es una hierba rendidora, natural y económica. La puede colocar en el mate, junto con la yerba o en la pava, cuando calienta el agua. Ah!, no tiene sabor metálico y es buena para diabéticos e hipertensos...¿Qué tul?

Andrea dijo...

Que cierto! Yo soy de las asquerosas que no tocan una cucharita que tocó otro ni que le pongas plata encima, pero mate... mate tomo casi con cualquier desconocido.
Basta un botón como muestra de la esquizofrenia autóctona.

Sônia Maria dijo...

Oi, amiga!
Fiquei muito feliz com a sua visita.
Se fizeres o jogo me avise que quero ver. Ok?
Mate é sempre gostoso!
Bjs
Sônia Maria