27 de agosto de 2008

Otra de terror

Puede sucederle a usted...
Haberle puesto el cuerpo, y la sangre, y las náuseas matinales, o las náuseas durante todo el día. La entrega del cuerpo a ese nuevo ser.
Recibirlo con el sudor aún sin escurrir, y con los puntos de sutura todavía frescos.
Amamantarlo con los últimos vestigios de sus pechos, nutrirlo con su amor aprendido.

Pudo haberle pasado que un buen día el retoño haya crecido y usted se haya dado cuenta de que ya no se llama usted como se llamaba. En las reuniones de padres de la escuela, usted ya no dice su nombre. Encantada, mi nombre es... eh... Rosemary. Nooooo, ese chico que está ahí, ¿el terrible dice usted?... no, no sé quiénes serán sus padres...

Si usted atisba en su mirar --el del retoño-- un dejo de malevolencia --que intenta negar, porque, en definitiva ese ser es un pedacito de usted--... si usted se siente cercana a la mamá de Damien... si piensa en algún momento que su hijo es un auténtico añá memby --aunque usted no sea una añá-- y cree que su hijo no merece regalo de navidad...

Muy equivocada. Su hijo se lo merece. Todavía está a tiempo de tejerle la familia conejín para diciembre.

MUÑECO DE CROCHET PARA EL CUARTO DE LOS NIÑOS







Y dígaselo: Sequí portándote así y te saco la foto para mostrársela a tus compañeritos... O a tu novia cuando crezcas...

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