30 de septiembre de 2008

Miralo vos al orcalicto

El señor marido de mi amiga La Curupisa sorprendía a cierta señora muy aseñorada con muchas vainas de este noble árbol, pero ojo...no de cualquiera, el de la hojita redondita es el medicinal. La señora muy aseñorada le preparaba, en agradecimiento, chuchú con salsa blanca.
Después que él se iba, ella quedaba suspirando y me decía: -¡Qué me iba a imaginar yo que un hombre me iba a traer un ramo tan lindo a mi edad!
Ella era mi abuela.
Su casa tenía ese aroma, que era el mismo del lugar mágico de mi niñez.
Eran doscientos metros de camino flanqueados por eucaliptos viejísimos que sonaban fuerte con el viento y parecían paternales cuando me escapaba en medio de la noche para mirar todo iluminado por la luna.
Ahora me dejo de andar por las ramas (que de este arbolito, están muy altas) y les paso otra receta para teñir.
De las hojas y ramas tiernas sacás un color verdoso; y de la corteza, marrón rosado.
Época de recolección verano-otoño y otoño-invierno respectivamente, ahora que escribo esto me doy cuenta de....má sí...recolecten en otoño qué tanto.
Para las hojas y ramas tiernas se procede de la misma manera (al preparado) que con la cebolla.
Para preparar la corteza se hace así:
En la misma proporción (300 grs. de corteza por cada 100 grs. de lana seca), moler la corteza y dejar en agua de uno a tres días, hervir una hora o más, colar y dejar entibiar.
Tibia el agua, madeja adentro, poner a fuego una hora aprox. dejar enfriar y enjuagar después hasta que no salga más tinte, dejar secar claro...mojado es difícil tejer, nunca escuché de alguna técnica con lana mojada.

29 de septiembre de 2008

Pulover en dos agujas para el gurí - Parte II: Mangas. (y no olviden que hay sorteo en "cien/ veinte mil")

Bueno, esta es la parte espinosa (no, no hablo del vecino, Don Espinoza, no te hagas) de la matemática tejeril. Para saber cuántos puntos poner en la aguja, para la manga, hago cálculos similares a los que hice para el cuerpo. Tomo varias medidas:

Esta primera medida, el alto total de mangas, me permitirá calcular el total de vueltas que debo tejer.

Hay una segunda medida que necesito: la del ancho del puño. La tomo a la altura del puño (si no te lo decía, seguro no te avivabas, ¿no?) y la multiplico por dos, ya que la manga --como está pegada al resto de la camperita-- está doblada, como debe ser.


Esta tercera medida, me ayudará a calcular cuántos puntos debo aumentar para alcanzar el ancho máximo de la manga, antes de la copa. Tengo que saber además, cuánto mide la manga desde el puño hasta esta altura.


Para copiar esta forma redondeada de la copa, primero anoto qué altura tiene desde el ancho máximo de la manga (medida que acabo de tomar en la foto previa a esta)


La copa, en su parte más alta, tiene una porción recta (de hecho, forma un ángulo recto con respecto al doblez de la tela de la manga). Mido el ancho de esta porción. Así podré calcular cuántos puntos debo disminuir para lograr la curva.


Luego de tomar estas medidas, y de dilucidar para qué me sirven, me siento a descansar la mente. Después de todo, ya comienza la primavera.

Listo. Ahora pienso en las matemáticas. Si parto de la primera muestra que tomé, debo poner en la aguja 34 puntos (lo que me da unos 20 cm), para iniciar el puño. Tejo 8 vueltas a punto elástico y cambio a punto jersey (o rasado). Sigo tejiendo, pero debo aumentar cada 6 vueltas 1 punto de cada lado.
Continúo hasta llegar a los 56 puntos en total*. A partir de aquí, debo disminuir y dar forma a la copa de la manga. Cierro 4 puntos al principio, cada dos vueltas, 4 veces. Luego los 24 puntos centrales de una sola vez**.


*Esta cantidad sale del cálculo que hago de los puntos necesarios para el ancho máximo. Ahora bien, ¿cómo sé cada cuántas vueltas debo aumentar el punto de cada lado? Sé que parto de 34 puntos y sé que necesito 56 puntos en el ancho máximo. Sé que en unas 66 vueltas llego a ese ancho máximo.
Como tengo que aumentar 22 puntos (1 a cada lado) en 11 vueltas, divido 66 /11= 6. Esto me permite saber cada cuánto poner un aumento.
** Desde los 56 puntos, tengo que quitar 32 puntos, para llegar a los 24 que me dan la medida de la copa, bien arriba. Como tengo que hacerlo en 10 a 12 vueltas (la altura de la copa), más o menos, disminuyo de a poco (4 puntos por vez al inicio de la vuelta).

27 de septiembre de 2008

Yo seño...yo seño

si me permite la Curupisa hago el sorteo de la proporción 100/20000
¿si?
Bueno sí, pongan sus nombres...así como lo hizo Marlene, y se harán acreedores de una chalina súper fashion hechas por mis manitas, muy de coktail.
Les doy una semana. ¿Tá?
SUCUMBAN...SUCUMBAN al payé

26 de septiembre de 2008

cien/ veinte mil


No es el precio en que estimo el valor de mi vida ni el rango de precios de los objetos que creo que creo.
Ni el número de veces que me he cortado el pelo en mi vida.
Ni representa la fracción de mi vida con Felipe y Gustavo.
Ni es el número de puntos que debo montar para ninguna labor. Ni el número de puntos de sutura de mis cinco cirugías.
Ni el índice de costo de vida, ni un sueldo siquiera. Ni los alumnos que tuve desde que empecé a trabajar en la escuela. Ni las veces que odié ir a la escuela ni las que deseé ir.
Ni los días que llevo viviendo en esta casa, ni los que llevo esperando mudarme. Ni los días que Alvarada lleva viviendo en Neuquén.
Ni las veces que me reí con chistes estúpidos ni las veces que no me reí.
Ni cien veces no debo.
Ni 20000 leguas de viaje submarino.
En esta entrada número 100 celebro las 20000 visitas.
Y tal vez esa sea la proporción. De las 20000, quizás cien visitas se han quedado a leer, así que gracias.

25 de septiembre de 2008

Para muestra, basta un botón



He urdido un plan genial. El crimen perfecto. He decidido vaciar las existencias de botones de la mercería que frecuento.

Bueno, lo que se dice perfecto, perfecto, no es. Uno de sus defectos es la poca celeridad en su ejecución. Dado que no cuento con secuaces a quienes exponer como escudo, debo usarme a mí misma. Así que debo recurrir a algún tipo de argucia que me permita salir indemne, una vez que el plan haya sido ejecutado totalmente y deban buscar al culpable (nótese que dije "al culpable", ya con eso los despisto con respecto a mi género). Por otro lado, la falta de celeridad me permite llegar repetidas veces al local consignado, entrar en confianza con los amables dueños y alejar todo tipo de sospecha hacia mi persona.

Bueno, plan, lo que se dice plan, tampoco. Muchas de mis acciones no responden a la cuidadosa planificación, sino que revisten carácter de acontecimiento. Eso que pasa. Una especie de emergente, dirían algunos. Un evento.

Con los botones de los que ya me hice en esas visitas, inicié una pequeña colección. Todavía pequeña, como dije. Con los botones tengo el plan de usarlos en varias labores*. Algunos ya fueron usados para pequeñas cosas, que iré mostrando con el tiempo. No puedo desplegar todas las imágenes ya, no sea que por las fotos me rastreen.

Si me lo preguntan, tampoco lo llamaría un crimen, crimen. Robo no es, ya que estuve comprando los paquetitos de 4 a 8 botones, por cincuenta centavos. Salvo que ustedes piensen que es tan bajo el precio que crean que es un robo. A los dueños y empleados del local no pienso hacerles nada, ya que --me doy cuenta ahora-- me une a ellos algo parecido a una amistad. Es que hasta mate me ofrecen, mientras elijo con toda paciencia las bolsitas de botones**.

Sí, ya sé. No me lo digan. Genial, lo que se dice genial...


* Todavía no sé en qué labores los usaré, sin embargo.
** Hago esto --elegir, sopesar las posibilidades, tomar un paquete, tomar otro, volver a mirar el primero sin decidirme por tal o cual-- movida por la falta de recursos monetarios que me permitan, con toda solvencia, comprar todo lo que necesite de una sola vez.

23 de septiembre de 2008

Labor


Una madeja grande
te ovillé
y te tejí con ella
una vida de
besos en la nariz
a punto media

te tejí este abrazo

te tejí una batita
de carne y calor
para proteger
tus huesitos de arroz

Silvia Insaurralde

22 de septiembre de 2008

Pulover en dos agujas para el gurí - Parte I: cuerpo, delantero


Me he tomado un descanso, que aproveché para asistir al estreno del cortometraje de una novel directora. Allí debutaba como protagonista un cierto personaje conocido en el mundillo de la artesanía tejida.

Luego de tan agitada semana, vuelvo a trabajar en el pulóver del gurí. En especial porque la primavera aún se niega a mostrarse por estas coordenadas, así que aún salimos abrigados a la calle.

Inicio la parte delantera del pulóver de la misma manera que hice la espalda. Luego de tejer el elástico, agrego un punto y tejo como la espalda, hasta que alcanzo la novena vuelta desde el inicio de sisa. A partir de esa vuelta, inicio el escote del pulóver, que se me ocurre que sea en V. Dejo en suspenso el punto central (lo coloco en un "alfiler de gancho", que es la denominación telúrica del "imperdible") y sigo tejiendo cada lado por separado.
Para que el escote adopte su forma característica, debo disminuir (por el lado del escote, no por el de la sisa, obviamente) 1 punto cada 3 vueltas (en una vuelta sí, en dos no). La disminución debe estar a dos puntos del borde (y no sobre el borde mismo) para una mejor terminación.
Cuando llego a las 40 vueltas desde el inicio de sisa, cierro los puntos para el hombro como lo hice para la espalda.

18 de septiembre de 2008

Dame una cebolla


y te doy cobre obscuro, dorado o anaranjado.
No lo encontré sino que me compré el último de la autora que mencioné acá.
La cosa es así, se usa la cáscara, se calcula 300 grs. para 100 grs. de lana (seca).
Se muele, se hierve una hora aprox. (del tiempo de hervido en este paso depende la intensidad del tono), colar y dejar entibiar. Introducir la madeja ya mordentada y húmeda, poner al fuego durante una hora y dejar enfriar, enjuagar y tender.
Hay que tener en cuenta siempre que nunca una teñida va a ser igual a la otra, así que traten de calcular bien la pieza y la cantidad de lana que van a necesitar para hacerla pareja.

17 de septiembre de 2008

Inicio de la carrera cinematográfica de famoso Punto Elástico

Punto elástico 2/2 con inicio tubular

Empleo esta técnica para iniciar el elástico doble del pulover del gurí. Frecuentemente, aparece en los libros esta forma de iniciar el elástico 1/1 (1 punto derecho y 1 revés), pero poco se dice del elástico doble.
Lo importante de esto no es echar a andar alguna forma de chisme sobre este inocente elástico, o hacer justicia sobre la reputación de esta no tan mentada forma de iniciar la labor*...



* Caigo en la cuenta de que la idea quedó trunca. Pero no corrijo este defecto porque... en fin... no hay nada en este post que pueda decir que sea lo importante.

13 de septiembre de 2008

De una cierta casa tomada



¿Vieron esas colecciones de libros que se editan para ser vendidos en revisterías? Mi papá siempre ha sido comprador empedernido de primeras entregas de este tipo de colecciones. Hay una explicación: la primera entrega suele ser doble (dos libros, dos cuadernillos, dos revistas, dos fascículos al precio de uno). Así que no es nada raro encontrar en su biblioteca libros pareados. Parejas de libros de una misma colección trunca.
De ese modo llegó a casa -y a mi adolescencia- la primera entrega de La Biblioteca de Borges, donde venían juntos los Evangelios Apócrifos y Cuentos de Julio Cortázar.
El primer cuento que recuerdo haber leído de Cortázar fue "Casa Tomada". Desde entonces, es muy fácil para un hombre conquistarme... siempre y cuando sea suya la extraordinaria música de las palabras.

Irene era una chica nacida para no molestar a nadie. Aparte de su actividad matinal se pasaba el resto del día tejiendo en el sofá de su dormitorio. No sé por qué tejía tanto, yo creo que las mujeres tejen cuando han encontrado en esa labor el gran pretexto para no hacer nada. Irene no era así, tejía cosas siempre necesarias, tricotas para el invierno, medias para mí, mañanitas y chalecos para ella. A veces tejía un chaleco y después lo destejía en un momento porque algo no le agradaba; era gracioso ver en la canastilla el montón de lana encrespada resistiéndose a perder su forma de algunas horas. Los sábados iba yo al centro a comprarle lana; Irene tenía fe en mi gusto, se complacía con los colores y nunca tuve que devolver madejas. Yo aprovechaba esas salidas para dar una vuelta por las librerías y preguntar vanamente si había novedades en literatura francesa. Desde 1939 no llegaba nada
valioso a la Argentina.

Pero es de la casa que me interesa hablar, de la casa y de Irene, porque yo no tengo importancia. Me pregunto qué
hubiera hecho Irene sin el tejido. Uno puede releer un libro, pero cuando un pulóver está terminado no se puede repetirlo sin escándalo. Un día encontré el cajón de abajo de la cómoda de alcanfor lleno de pañoletas blancas, verdes, lila. Estaban con naftalina, apiladas como en una mercería; no tuve valor de
preguntarle a Irene qué pensaba hacer con ellas. No necesitábamos ganarnos la vida, todos los meses llegaba la plata de los campos y el dinero aumentaba. Pero a Irene
solamente la entretenía el tejido, mostraba una destreza maravillosa y a mí se me iban las horas viéndole las manos como erizos plateados, agujas yendo y viniendo y una o dos canastillas en el suelo donde se agitaban constantemente los ovillos. Era hermoso.

Julio Cortázar. Casa Tomada (fragmento).


12 de septiembre de 2008

Pulover en dos agujas para el gurí - Parte I: cuerpo, espalda

COMENZANDO A TEJER

Ya puedo comenzar a tejer la espalda (es lo que siempre se hace primero), para lo que utilizo agujas del número 4. Según lo había cal
culado, tengo que montar 60 puntos.
Comienzo, según lo planeado, con punto elástico doble (dos puntos del derecho y dos del revés, toda la vuelta; en la vuelta siguie
nte, los puntos que tejí al derecho, los tejo al revés y a la inversa).
Tejo 8 vueltas en elástico doble y luego cambio a punto jersey o rasado, sin aumentar puntos ni cambiar de agujas.
Tejo derecho, por unas 65 vueltas, hasta que llego al inicio de la sisa *, para lo que debo realizar disminuciones. al incio de la vuelta 65 y de la 66, cierro 3 puntos. Luego, al incio y al final de las vueltas disminuyo
1 punto, pero a dos puntos del inicio, esto es: no debo hacer la disminución sobre el primero o segundo punto **.
Continúo tejiendo recto por otras 36 vu
eltas. Para dar forma a los hombros, al inicio de las 2 vueltas siguientes cierro 10 puntos, en el incicio de las otras dos, 5 puntos. Luego cierro todos de una vez.


*¿Vieron cómo el tiempo vuela en este post? Recién comencé y ya estoy pasando a las sisas.
** Aquí conviene hacer al principio un menguado con inclinación a la derecha y al final, uno con inclinación hacia la izquierda.


Aquí vemos dos gráficos sobre cómo se hace una disminución inclinada hacia la izquierda (los tres dibujines de arriba) y cómo una inclinada hacia la derecha (grafiquitos de abajo)
Otro ejemplo de disminución

En este último caso, se ve cómo se cierran los puntos al inicio de vuelta.

9 de septiembre de 2008

InverosímilesTejidos

Todo un paseo sería llevar a su hijo al zoológico y encontrar a la jirafa pasando el invierno gracias a este cardigan, tejido por Janet Morton.



Podemos ir en bicicleta, aprovechando la apacible tarde de paseo


Y ya que estamos, acercarnos a los parques en los que crecen árboles de especies únicas.
Al volver a casa, podemos escribir las minucias de nuestro día en un divertido diario

7 de septiembre de 2008

Amas de casa desesperadas


Algunas son esas sombras de grandes mujeres, que viven a la sombra de sus amantes esposos. Así ocurría con Mileva.
Mileva fue una niña estudiosa, que gustaba de las matemáticas. Esforzadamente ingresó a la única institución que --allá por sus tiempos mozos, cuando el siglo XIX pasaba a ser siglo XX-- permitía a mujeres diplomarse en matemática y física. Allí conoció a un compañero que se convertiría en esposo y padre de sus hijos. Hoy hay quien, aún y a pesar de todo, afirma que Mileva era nadie. Que no brillaban sus dotes para la matemática, así que optó por lo más sencillo: quedarse en casa a cuidar de sus niños --esos niños que el amor, con aquel compañero de estudios, le trajera como presente-- y subsumirse a la brillante intelectualidad de su esposo, quien, después de todo, era un absoluto genio.
Sin embargo, como en todo barrio, rumores corren acerca de que el esposo sometía a Mileva a un estricto reglamento de convivencia, mientras le usaba ideas y trabajos. Se comenta que el esposo hasta ganó un premio importante, y que el dinero que obtuvo se lo dio a Mileva. ¿Había algo que Mileva debía callar?
Mileva tuvo una niña (de cuyo destino no se sabe absolutamente nada) y dos niños. El más pequeño era esquizofrénico. Con el tiempo, el esposo la fue dejando atrás y Mileva decidió quedarse lejos. Así vino el divorcio.
Su esposo se convirtió en el refulgente Albert Einstein.
Mileva Maric se transformó en la sombra que se pierde en la sombra.

6 de septiembre de 2008

Pulover en dos agujas para el gurí - Parte I: cuerpo, calculando puntos

Continuamos con el hilo de la realización del pulóver.
Ya sabemos las medidas del cuerpo --según lo vimos en la entrega anterior. Ahora toca el turno de contar los puntos de la muestra que realicé, con las agujas que voy a utilizar para esta labor y con la misma lana. En esa muestra, cuento cuántos puntos entran en 10 cm, a lo ancho. Mi cuenta es de 17 puntos.

Ahora mido cuántas vueltas me entran en 10 cm, para lo que despliego el centímetro de arriba abajo. 26 vueltas hacen esta medida.

Y ahora debemos hacer el despliegue de nuestras habilidades para el cálculo.
El ancho máximo debía ser 35 cm (según la foto del post anterior, eran 37 cm, pero sólo por un efecto visual, debido al ligero doblez que hacía la cinta al medir), para lo que hice el siguiente cálculo de regla de tres simple --o proporcionalidad directa, diría mi esposo, que es licenciado en Letras y enseña Matemáticas--,
10 cm ------------------ 17 puntos
35 cm ------------------ X.

(35 * 17) /10= 59.5 (Olga LadyZhenkaya tiembla)

Redondeo, obviamente en 60 puntos, la cantidad que necesitaré montar, para iniciar el trabajo.
Para alcanzar la medida de la altura hasta la sisa, es decir, 25 cm, deberé trabajar por 65 vueltas, según mi otro cálculo:
10 cm ------------------ 26 vueltas
25 cm ------------------ X

(25*26)/10= 65 (espantada, sale huyendo Olga Oleinik)

Como sé que el ancho de hombros será de, más o menos, 30 cm, calculo la cantidad de puntos que tengo que restar. Como son 5 cm menos, deberían ser:
10cm -------------------- 17 puntos
5 cm --------------------- X
(5*17)/10= 8.5

Como no puedo restar ocho puntos y medio, redondeo hacia arriba o hacia abajo. Pero debo tomar cuidado en que sea número par. ¿Por qué? Pues porque esa cantidad la restaré en los costados, así que tendré que dividir por dos ese número.
Decido que sean diez puntos.

Lo último que me queda es calcular lo concerniente al escote, que será de algo así como 12 cm (y no la medida justa de escote, ya que estaré agregando unos 2.5 cm de elástico en la terminación). Así, que --hecho el cálculo-- sé que tengo que dejar al final un escote de unos 20 a 22 puntos.

5 de septiembre de 2008

Canción de cuna costera


Además del pulóver, otros regalos llegaron antes para el gurí de la Curupisa, uno de los cuales llega por las noches en la voz enamorada de su padre.

Canción de cuna costera
(Linares Cardozo)

Noche calma sobre el río,
sueño trabajo y querer,
ahí va el pescador curtido,
recogiendo el espinel.
Allá en el rancho la madre
mece con tierna emoción
una cunita de sauce,
entonando esta canción.
Gurisito costero, duérmase.
Gurisito costero, duérmase.
Si se duerme, mi amor,
le daré chalañitas de ceibo,
collar de caracol, collar de caracol.
El niño ya se ha dormido,
la luna salió a mirar,
hamacándose en las aguas
por entre el camalotal
La brisa juega y el canto
parece que viene y va,
el eco oscuro se pierde
por el río Paraná
Gurisito costero, duérmase.
Gurisito costero, duérmase.
Duerma, duerma, mi amor,
crecerá junto al río, mi cielo,
será un buen pescador,
será un buen pescador.

Pulover en dos agujas para el gurí - Parte I: cuerpo

TOMANDO MEDIDAS, HACIENDO CÁLCULOS

Aunque el frío ya está alejándose de esta zona (aún quedan sus resabios, algunos de los cuales reaparecen hasta octubre) porque primavera se acerca, quisiera presentar el diario de la elaboración de este pulóver. Su destino final, el curupisezno, mi gurí.
Como la lana es un acrílico matizado, el punto para tejer no debe ser muy dibujado, por lo que el punto de partida es la decisión de tejer todo en punto jersey o punto rasado (una vuelta a punto derecho, una a punto revés), excepto en los bordes, donde usaré el punto elástico doble (dos puntos al derecho, dos puntos al revés, durante toda la vuelta; en la siguiente, al derecho los que se ven del derecho y al revés los que, consitentemente, se ven al revés).
La siguiente decisión tiene que ver con el modelo, para el que usaré, como base, el cuerpo de una campera que le quede bien al futuro dueño. Pero al frente será cerrado y el escote tendrá forma de V. Para saber cuántos puntos montar y por cuántas vueltas tejer, tomo medidas de la espalda de la campera. Estas medidas serán las mismas para delantero y espalda: largo total (mido desde el punto donde se unen hombro y escote, hasta el ruedo, abajo), ancho máximo (que tomé a la altura del pecho, antes del inicio de sisas), ancho de hombros (desde la unión de hombros y mangas de un lado hasta la del otro lado), ancho de escote y altura de sisa (desde ruedo hasta inicio de sisa, al costado).



Ahora tengo que sentarme a hacer una muestra de puntos, para poder calcular cuántos montaré. Vuelvo pronto con la muestra y el cálculo hechos.

3 de septiembre de 2008

HAKU

matemáticamente se termina descubriendo

que el agua no sabe

que el verde se depura

que el calor no mata

la humedad

pero de mojar se habla

cuando se aprisiona un corpus

de voz aguada

de voz cortada por alambres

de voz explicada

de verdear se implica

el cortar absurdo

el virulento camino

el soplar ecológico de arvejas

de hervir no se dice jamás nada

Silvia Insaurralde

2 de septiembre de 2008

La araña.

Es una araña enorme que ya no anda;
una araña incolora, cuyo cuerpo,
una cabeza y un abdomen, sangra.

Hoy la he visto de cerca. Y con qué esfuerzo
hacia todos los flancos
sus pies innumerables alargaba.
Y he pensado en sus ojos invisibles,
los pilotos fatales de la araña.

Es una araña que temblaba fija
en un filo de piedra;
el abdomen a un lado,
y al otro la cabeza.

Con tantos pies la pobre, y aún no puede
resolverse. Y, al verla
atónita en tal trance,
hoy me ha dado qué pena esa viajera.

Es una araña enorme, a quien impide
el abdomen seguir la cabeza.
Y he pensado en sus ojos
y en sus pies numerosos...
¡Y me ha dado qué pena esa viajera!

*César Vallejo.

Aspiraciones de Curupisa

1 de septiembre de 2008

Araña en celo abrujandrada.

Me gusta mucho mucho, algo tejía él también.

Ya no vale la excusa del perfil abierto
para sepultar la carne arracimada,
ni someterse al ritual
salvaje de las evidencias.
Sobre todo cuando es ocioso
cumplimentar los expedientes de crisis
en la mañana intacta,
y el escorzo infantil con que olvidar
la nieve se te ha quedado solo
en el bolsillo.
El puro rigor literario
se te muestra más bien desnudo,
hoy,
mientras planea la luz invernal
sobre la mesa revuelta de trabajo.

Poema Hilos, Cabellos, Tejido de Genaro Ortega Gutiérrez

Abrujandra decía, de ahora en más...Araña en celo.


Y esto es lo que quedó del inicial chal de cashmilon beige...el punto era demasiado finoli como para un chal de lana, así que no lo seguí.
Sin desmerecer a esa raza noble de abrigos claro (los chales)...pero bueno juzgalo por vos misma.
Sedabrilll beige clarito, me parece que le faltan flecos para el gusto gral., me gusta así. Lo copié de un miembro del grupo de crochet al que pertenece mi amiga Curupisa: Marisa Justo.


Ah, ya tengo nombre para mis cosas.
Araña en celo.

Abrujandra dice:


¿Te acordás de esos proyectos que mostré junto con las primeras instrucciones de teñido artesanal?
Bueno, el librito en cuestión no lo he encontrado, en medio de este tiempo hubo mudanza, aún hay cosas en cajas que no he tenido tiempo, tampoco demasiadas ganas de acomodar.
Soy medio fiaca para pasar instrucciones, éste lo copié de una revista que en algún momento pasaré por el scanner (que aún no tengo pero pronto tendré).
Pido las disculpas de rigor y paso a mostrar algunas cosas que terminé.