18 de septiembre de 2008

Dame una cebolla


y te doy cobre obscuro, dorado o anaranjado.
No lo encontré sino que me compré el último de la autora que mencioné acá.
La cosa es así, se usa la cáscara, se calcula 300 grs. para 100 grs. de lana (seca).
Se muele, se hierve una hora aprox. (del tiempo de hervido en este paso depende la intensidad del tono), colar y dejar entibiar. Introducir la madeja ya mordentada y húmeda, poner al fuego durante una hora y dejar enfriar, enjuagar y tender.
Hay que tener en cuenta siempre que nunca una teñida va a ser igual a la otra, así que traten de calcular bien la pieza y la cantidad de lana que van a necesitar para hacerla pareja.

5 comentarios:

Curupisa dijo...

Lo voy a intentar. Me encanta el color que da la cebolla.
Besos.

Abrujandra dijo...

Lindo lindo queda

Clara y Pepe (los Chuquis) dijo...

Hemos aprendido algo nuevo. Aparte se puede usar la cáscara para teñir ¡y la cebolla para comer!... nada se desperdicia... todo bicho que camina va a para al asador... ¡epa!, eso no tiene nada que ver, ¡era para observar si estaban atentos!...jejeje

Curupisa dijo...

Síí, yo ando atenta, no sea que termine mirando a Pepe, cara a cara, desde la parrilla.
En nuestras casas, como verás nada se desperdicia. La cosa sería decidirse a hacer estos proyectitos, que yo tengo en la mesada un olor apestoso, ya que hace como 5 años empecé a juntar las cáscaras y todavía no las usé. Sí, no me miren así, doy asco, ya sé.

Andrea dijo...

ay, qué ganas de ver la lana teñida!