23 de septiembre de 2008

Labor


Una madeja grande
te ovillé
y te tejí con ella
una vida de
besos en la nariz
a punto media

te tejí este abrazo

te tejí una batita
de carne y calor
para proteger
tus huesitos de arroz

Silvia Insaurralde

5 comentarios:

poetoso dijo...

PRECIOSO

poetoso dijo...

de preciosidad verdadera

Andrea dijo...

qué hermoso.

Abrujandra dijo...

Lindísimo amiga, los huesos de arroz me rompieron la cabeza.

Curupisa dijo...

Gracias. En realidad, la hermosura es del destinatario. Yo sólo lo amo.