25 de septiembre de 2008

Para muestra, basta un botón



He urdido un plan genial. El crimen perfecto. He decidido vaciar las existencias de botones de la mercería que frecuento.

Bueno, lo que se dice perfecto, perfecto, no es. Uno de sus defectos es la poca celeridad en su ejecución. Dado que no cuento con secuaces a quienes exponer como escudo, debo usarme a mí misma. Así que debo recurrir a algún tipo de argucia que me permita salir indemne, una vez que el plan haya sido ejecutado totalmente y deban buscar al culpable (nótese que dije "al culpable", ya con eso los despisto con respecto a mi género). Por otro lado, la falta de celeridad me permite llegar repetidas veces al local consignado, entrar en confianza con los amables dueños y alejar todo tipo de sospecha hacia mi persona.

Bueno, plan, lo que se dice plan, tampoco. Muchas de mis acciones no responden a la cuidadosa planificación, sino que revisten carácter de acontecimiento. Eso que pasa. Una especie de emergente, dirían algunos. Un evento.

Con los botones de los que ya me hice en esas visitas, inicié una pequeña colección. Todavía pequeña, como dije. Con los botones tengo el plan de usarlos en varias labores*. Algunos ya fueron usados para pequeñas cosas, que iré mostrando con el tiempo. No puedo desplegar todas las imágenes ya, no sea que por las fotos me rastreen.

Si me lo preguntan, tampoco lo llamaría un crimen, crimen. Robo no es, ya que estuve comprando los paquetitos de 4 a 8 botones, por cincuenta centavos. Salvo que ustedes piensen que es tan bajo el precio que crean que es un robo. A los dueños y empleados del local no pienso hacerles nada, ya que --me doy cuenta ahora-- me une a ellos algo parecido a una amistad. Es que hasta mate me ofrecen, mientras elijo con toda paciencia las bolsitas de botones**.

Sí, ya sé. No me lo digan. Genial, lo que se dice genial...


* Todavía no sé en qué labores los usaré, sin embargo.
** Hago esto --elegir, sopesar las posibilidades, tomar un paquete, tomar otro, volver a mirar el primero sin decidirme por tal o cual-- movida por la falta de recursos monetarios que me permitan, con toda solvencia, comprar todo lo que necesite de una sola vez.

3 comentarios:

Abrujandra dijo...

No lo haría con botones, pero te ayudaría...un poco de peperina al mate para los empleados.
Sí, peperina, tiene efectos psicodélicos.

Curupisa dijo...

O los invitamos a ver Peperina. Capaz que con eso, nos entreguen la mercancía, a cambio de que les saquemos la película.

Abrujandra dijo...

Sí, tenés razón Curu, menta y peperina al mate, después revolcón entre botones para tí e hilados para mí, después hacemos la repartija.