15 de octubre de 2008

La paciencia pobrecita (o Tejedoras)

Me da ganas de llorar
la paciencia pobrecita
que echó al mundo tanto abrigo
allá por las anilinas.
Hebra por hebra, día tras día.

Estirando en el telar
secretos de abuela india,
la América de memoria
el mujerío eterniza.
Nudo por nudo, día tras día.

Tápenme cuando me muera
con una manta tejida
por mis paisanas.
No se acaben todavía,
angelitas de las guardas,
ay, madres mías.

Cómo no reverenciar
prendas con dolor habidas.
Perdón les quiero pedir
porque me las echo encima.
Hilo por hilo, día tras día.

Perdón por pagar tan mal
y por aquellos que digan
que pobre mujer no sabe
obrar con sabiduría.
Nudo por nudo, día tras día.

de María Elena Walsh y Oscar Alem

3 comentarios:

Abrujandra dijo...

¡Lloren!
¿O se piensan esto es juguetería?
De vez en cuando es una ferretería.

poetoso dijo...

Señora Ferretera ¿me vende unos metros de baguala?

Abrujandra dijo...

Tengo canto con golpes en el pecho de oferta por el día de la madre.