8 de noviembre de 2008

Chinesca

Hace cuatro años fui invitada a una fiesta. Así es, recuerdo esa fecha, pues desde entonces, nadie más -aparentemente- quiso contar con mi presencia. Tan grande fue mi entusiasmo, que pensé "Debo ponerme un lindo vestido" y me puse a buscar en mi guardarropas.
Nada. Y de golpe me vino a la mente: yo no tengo vestidos.
Recordé una hermosa tela que había comprado hacía un tiempo, pero era sólo un pedazo de tela. Entonces pensé en hacerme un bonito vestido. Como esos que estaban de moda hace cuatro años. Y me lo hice *.
Uno así.

Pero cuando terminé de armarlo, me faltaban los cosirolos esos, que no son botones, no son cintita, no son cordones, doña vendedora. Yo supuse que en esta mercería tendría esos cosos que les ponen los chinos a la ropa. Sí, parecen botones pero no son, le digo. ¡Calamares, tu abuela en carretilla! ¡Maleducada! ¿Alamares? Aaaaaahhhh.
Sí, mi mamá tuvo la menopausia precoz, ¿por qué le parece que yo sufro de lo mismo?
¡¿Que salen cuánto?! ¡Olvídelo, mejor me voy con el calamar a otra parte!
Y de ese modo, volví a casa.Volvimos yo y mis cavilaciones, y me dispuse a hacer estos alamares a mano y con aguja de crochet.

3 comentarios:

poetoso dijo...

Recuerdo ese vestido... pero no sé porque extraña razón su imagen se entreviera en mi cabecita pispireta con la barra brava de Independiente... ¿estaré quedando loco?

Curupisa dijo...

Ese vestido bailó con parte de la barra brava de Independiente (para orgullo de padre curupiso) y fue tocado accidentalmente por su regidor.

Abrujandra dijo...

¡Guau Curu además es sensual hata la maceta!