23 de enero de 2008

Vomitar conejitos

"Ah, tendría usted que vomitar tan solo uno, tomarlo con dos dedos y
ponérselo en la mano abierta, adherido aún a usted por el acto mismo, por el aura inefable de su proximidad apenas rota"
Julio Cortázar, Carta a una señorita en París.


Cuando primero recibí el sobre de Pamela, un olor a nostalgia, un brinco lejano, pero conocido, al corazón. La sorpresa volvió luego con Mabel y Minte.
No era otra cosa que el recuerdo de otro tiempo: el de recibir ese correo tangible, estrechable, horizontal (no la lectura vertical del monitor de mi anacrónica pc). Cartas de amigos, parientes, amores, que se han suspendido en el (cíber)espacio.
Esa otredad tocable que señala su presencia, a través de la distancia.

Una otredad diferente podría haber sentido Andrée en el momento mismo de leer la carta. Un horror de conejitos vomitados por su amigo, ese ocupante transitorio de su departamento de Suipacha.

Baste no más decir que yo amo a Julio Cortázar desde mis lecturas de adolescencia, de sus cuentos recopilados en un tomito de la colección La Biblioteca Personal de Borges, lanzada en aquellos tiempos por Hispamérica. Sin embargo fue mucho tiempo después que leí "Carta a una señorita en París", del libro Bestiario.

Una carta (ya sabemos que en el fondo es un cuento, bah) sobre la creciente alienación de un hombre que se refugia, buscando paz, en el pulcro y lujoso departamento de Andrée (que no está, pero está). Sin embargo el caos fluye, y ese consuetudinario vomitar conejos de tanto en tanto, de a uno por vez, termina desencadenando el suicidio.

Vomitar conejitos, casi como (y llevando el gesto más allá de) aquella náusea*. Esa decena de conejitos vomitados, que ha llegado para deshacer ese orden ajeno y resguardado, y proliferar en un orden propio, que el hombre trata de contener. Esa otredad cacheteante, y ese descubrirse como la otredad del otro.

Y una carta que espera por esa señorita en París. Y luego el suicidio.

"Entonces está el amanecer y una fría soledad en la que caben la alegría, los recuerdos, usted y acaso tantos más. Está este balcón sobre Suipacha lleno de alba, los primeros sonidos de la ciudad. No creo que les sea difícil juntar once conejitos salpicados sobre los adoquines, tal vez ni se fijen en ellos, atareados con el otro cuerpo que conviene llevarse pronto, antes de que pasen los primeros colegiales."

Para leer este cuento (bello, bello, bello):
en Ciudad Seva
en literatura.us
en Wikipedia
Sobre el autor y el cuento, investigando en cualquier buscador...

* (sí, como La náusea de Sartre)

Abrujandra

¿Qué te parece un swap?

Punto bajo en relieve (a la manera Curupisa)

Para el monedero que recibió Gabriela, empleé esta forma de tejer el relieve con punto bajo. Sirve para darle realce al tejido, ya que forma un cordón.
video

Haciendo trabajar al cartero

Los famosos swaps o intercambios de objetos son una actividad regular dentro de los grupos de artesanos que se juntan mediante la web. (Fuera del mundo virtual, también ocurren, en comunidades más tangibles, pero a eso no me voy a referir).

A mí me aconteció uno recientemente...
En un grupo de crochet al que pertenezco desde hace un año...


Los swaps acercan ese mundo virtual a lo tangible y uno recibe objetos impensados, desde lugares y personas impensadas.



Yo fui la persona impensada para Gabriela, de San Cristóbal, Santa Fe. Una mujer generosa, cariñosa y ocurrente, cuyo rostro no vi sino hasta después de enviarle los objetos que pensé para ella. (Gabriela se parece mucho en algunos aspectos a cierta Abrujandra).







De más al sur, desde más cerca de donde mora la Abrujandra, Mabel fue mi impensada (y muy cariñosa) persona, quien desde General Roca, Río Negro, imaginó un mundo Kitty para mí.







Pero el cartero trajo otras cosas consigo. En diciembre me llegó el sobre que envió Pamela, con unos CDs repletos de cosas. Y el mismo día que la Kitty de General Roca, llegó la tarjeta de Minte, desde Puerto Rico.

18 de enero de 2008

Abrujandra dice: De no creer.

He estado tratando (en vano) de subir un video de una banda que se llama Portishead, copio el link para el que quiera curiosear, porque me parece que la Curupisa se olvidó de algunas cosas, por ej de como me atormentaba con este lamento....claaaro, yo quería escuchar Camilo Sesto.
Fines de semana en el exclusivo country Chacra 251.
http://www.youtube.com/watch?v=Vg1jyL3cr60

17 de enero de 2008

El juego del yo yo

el silencio me niega el mirar me ignora ni siquiera soy

pero yo no estoy
la espiral me absorbe
y caigo a la ausencia
de tus ojos cerrados
y ya no estoy
en palabras cerradas
que una boca que pienso
me niega

Música que MEME pone las pilas

ClarayPepe me pusieron a pensar... En buena hora, pero no lograron extraer demasiado de mi masa encefálica, salvo esta lista de ocho canciones que me levantan el ánimo. Pertenecen a géneros y autores distintos, y representan una ínfima porción de toda la música que puede llegar a erizarme los pelos de la nuca. Sin ningún orden de importancia, los elegidos son estos:

Disco 2000, de Pulp

It's oh so quiet, de Björk
¡Viva Satana!, de Babasónicos
Love is all, de The Rapture
Frontier Psychiatrist, de The Avalanches
Sing it back, de Moloko
Song 2, de Blur
Ya Mama (Push the Tempo), de Fatboy Slim


Una vez que elijo las canciones, me toca pasar la posta a otra gente, a ver si alguno se hace cargo... Así que quedan invitadas:
Coqui
Yenny
Taty
Nati
Vero
Ana
Penélope
Alice