27 de febrero de 2008

Abrujandra dice: El tejido interior.


Hemos nacido para la alegría,
la alegría gemela del quebranto.
Para el sosiego que corona el llanto y para el llanto que en la sal confía.
Hemos nacido para la armonía que, deliciosamente duele tanto.
Para ese sufrimiento cuyo encanto está en ser un escombro de agonía.
No es la contradicción nuestro destino, sino esta alianza frágil entre el ansia y la desolación de no entenderla.
Somos buzos de un áureo desatino que abandonamos la perseverancia en el instante de atisbar la perla.
David Escobar Galindo, nació en Santa Ana, El Salvador en 1943.

26 de febrero de 2008

(Otra vez). Abrujandra dice:

Soy rústica, todo mi ser es así...rústico.
La Curupisa es glamorosa en todos sus aspectos.



La tapa corresponde a un librito muy lindo encontrado en una librería (y sí, no va a ser en una carnicería, perdón por el chiste fácil, no lo puedo evitar), es una joyita que tiene recetas para teñir lanas de manera tradicional(tradicional de allí, en otras partes quizás sea lo mismo pero con otro nombre), tá rebuena, les iré pasando algunas de acuerdo a los tiempos que mi agitada agenda, así son las cosas ahora.
Celestina Stramiglioli se metió a teñir, matear, convivir con las artesanas de Jáchal, Pcia. de San Juan (así que le creo).
“Y los amantes del arte textil consideran que los tintes naturales aventajan a los químicos porque armonizan entre sí fácilmente y conservan su firmeza a pesar del paso del tiempo”
La lana a teñir es hilada por la artesanas con huso, lavan con agua de lluvia o de manantial (si no tenés, herví agua, qué sé yo, una media hora, eso hace que la sal se deposite en el fondo o ponele jabón en polvo (neutro).
La lanolina (grasa que naturalemente tiene la lana) facilita el hilado pero para teñir hay que lavarla, puede ser con jabón en polvo (neutro eh), así lo hacen algunas artesanas actualmente,aunque no es más eficiente que hacerlo con algunas plantitas que tienen por allí, el fruto del quillo o la corteza del quillay sirvieron antes, por qué no han de servir ahora no?
Algunas artesanas usan “soda de lavar”o sea carbonato de sodio que da buen resultado. Bué, uds. vean.
Luego viene el proceso de mordiente que es una sustancia que actúa como intermediaria entre la fibra y el colorante,algunas usan alumbre (sulfato alumínico-potásico), se puede conseguir en droguerías transformado en polvo blanco. O pueden usar sal gruesa esa de cocina, hace lo mismo pero con menos intensidad que el alumbre, los colores se fijarán pero más claros.
Y luego el colorante, pero como me parece bastante información por el momento, no quiero atosigar a nadiesss y dejo el suspenso para más adelante.
Hasta más ver.

Abrujandra dice:

Las dos agujas me cansaron, me copé con el crochet, pero mal.
Estos son dos proyectos simultáneos, porque me aburre uno solo.





Y éste va a ser un chal pero es lana, Cashmilon (a pesar haber tenido pésimos resultados con este tipo de hilado he probado suerte nuevamente con otra marca) les aviso si le salen pelotitas. Es beige.


Este quiere ser un ponchillo para las señoronas elegantes que quieran ponerle un toque esótico al traje de nochie, es Sedabril gris eso dice el ovillo, pero entre nos...es plateado.


17 de febrero de 2008

Devenir Marta

A lacios oropeles enyedrada
la toga que flaneando las ligas, las ampula
para que flote en el deambuleo la ceniza, impregnando
de lanas la atmósfera cerrada y fría del boudoir.

A través de los años, esa lívida
mujereidad enroscándose, bizca,
en laberintos de maquillaje, el velador de los aduares
incendiaba al volcarse la arena, vacilar

en un trazo que sutil cubriese
las hendiduras del revoque
y, más abajo, ligas, lilas, revuelo
de la mampostería por la presión ceñida y fina que al ajustar

los valles microscópicos del tul
sofocase las riendas del calambre, irguiendo
levemente el pezcuello que tornando
mujer se echa al diván

Néstor Perlongher

Criaturas de oropel


La primera nació allá por principios de diciembre y era toda negra aunque, en partes, cristalina. Las siguientes cobraron existencias de distintos colores y se fueron a vivir a distintos hogares adoptivos. Desde entonces, son cuidados y exhibidos por sus nuevas madres, que, cada tanto, los sacan a pasear.


Aros de crochet

Aros de crochet con mostacillas

Para ser un creador de criaturas, hay que contar con:
Un par de ganchos para aros, sí, ahí anda el oropel.
Hilo finito (perlé para el negro, de pespunte para otros).
Mostacillas o mostacillones.
Ganchillo de acero del número 4.

Se comienza ensartando las mostacillas en el hilo que usaremos. Debemos saber cuántos usaremos, porque no los podemos colocar en medio del tejido. El número de cuentas varía en los distintos aros, ya que, por el tamaño, cambia la cantidad.
Para tejer, empleamos cadenetas y puntos bajos. Para entretejer las cuentas, usamos también punto bajo, pero tejido así: insertar el ganchillo en el punto de base, sacar una lazada, deslizar, por el hilo, la cantidad de mostacillas deseadas hacia el tejido, hacer una lazada tomando el hilo que queda luego de las mostacillas y, con esa lazada, cerrar el punto bajo. Las mostacillas quedan el el cuerpo del pb, hacia el revés del tejido.
Para saber la cantidad de mostacillas que hay que tejer en un punto, en las instrucciones aparecerá pb con 2 mostacillas, pb con 3 mostacillas, y así hacia el infinito... o hasta cinco en nuestro caso. Si entienden, pestañeen una vez.
En la imagen se ve cómo se teje el punto bajo con mostacillas, en la columna de la derecha.


Iniciar el trabajo con 7 cadenetas cerradas en círculo, donde trabajaremos así:
1ª. V: 15 pb. Cerrar o continuar en espiral. Es indistinto.
2ª. V: 2 pb sobre los 2 primeros puntos, y trabajando sobre cada punto de base un punto, seguir el siguiente esquema: 2 pb con 2 mostacillas, dos pb con 3 mostacillas, dos pb con 4 mostacillas, 3 pb con 5 mostacillas, dos pb con 4 mostacillas, dos pb con 3 mostacillas, 2 pb con 2 mostacillas. Terminar la vuelta con pb comunes y corrientes. Cerrar y rematar el hilo. Tomar el cuidado de esconder bien la colita de hilo que sobra.
Colocar, entre los puntos bajos sin cuentas el gancho pasante para la oreja. Si está bien escondidito el hilo y bien terminado el tejido, podemos elegir qué lado usar como frente. A mí me gusto el lado derecho (el que nos mira mientras tejemos). Pero el revés tiene sus encantos. Por ejemplo, que se ven más las mostacillas que el tejido.
Todo va en el mayor o menor gusto por el oropel.