31 de diciembre de 2011

Sangre aguada / Watery blood

Por estos días, en esta casa que otrora renegaba del rosa, acontecen manifestaciones del tal color en las formas más variopintas que puédase imaginar. 

These days, at this home, where pink was once apostatized,  manifestations of such colour happen in the most multifarious ways one can imagine.

Bien sabido es, entre las innúmeras criaturas míticas que pueblan estos territorios, que una Curupisa jamás ha vestido de rosa, tonalidad que siempre la hizo pensar en sangre aguada. Bien sabido es, también, que esta criatura adora el rojo profundo de la sangre teñida de tierra colorada misionera.

The countless mythical creatures from this territory know well that a Curupisa has never worn pink, which is a tone that always made her think of watery blood. They also know well that she adores deep red blood dyed in the red soil of Misiones.


Para una criatura como la Curupisa, que ya antes ha parido un Curupezno, parir a otra Curupisa conlleva un movimiento centrípeto. Su mirada e intelecto giran en torno del pensar en sí misma como criatura hembra, pues emprende el ejercicio de dotar a su fémina prole de los atavíos de su género.

For a creature like Curupisa -who once gave birth to a male curupisan kid- giving birth to another Curupisa entails a centripetal movement. Her eyes and intellect turn around the thought of herself as a female creature, as she undertakes the task of endowing her female offspring with the attires of her gender.

Así, ante la serie de colores que se le imponen al ser mujer, la Curupisa decide ceder, a regañadientes, ante uno de ellos. Bajo la sombra del mburucuyá florido, y para iniciar un nuevo año, toma hilo rosa y aguja para tejer un abrigo para las inusitadas noches frescas de enero, para su niña que duerme arrullada por chicharras y torcacitas.  

So, among the colours that are imposed to the being a woman, Curupisa decides to give in reluctantly to one of them. Under the shadow of passiflora plants, to begin a new year, she grabs pink yarn and a hook to make a coat for her daughter, who sleeps lulled by the sounds of cicadas and pigeons, so she can wear it on the unusually fresh evenings of January.