18 de enero de 2016

Confesiones TOC / OCD Confessions


Desde el año '82 hasta el 2000 viví con mis padres en un barrio que estaba densamente poblado (a razón de miles de habitantes en pocas manzanas), algo alejado del centro de la ciudad. Estoy hablando de Villa Cabello, en Posadas. Allí, entre toda esa gente, todos esos edificios, todas esas casas, a fines de los '80 y en los '90, creo recordar que había un solo negocio que vendía hilados para tejer. Primero se abrió en el departamento de una vecina, cerca de donde yo vivía y, luego, se mudó un poquitín más lejos. Antes de que abriera esta lanería, recuerdo que íbamos a comprar materiales a Casa Kuprasch, que estaba por calle Córdoba, entre San Lorenzo y Ayacucho. Esto es, en el propio centro de la ciudad.

Volviendo a la lanería de mi barrio, pocas veces fui a ese lugar a comprar materiales para mis labores, no tanto por falta de ganas como por falta de dinero. En cierta ocasión, fui para comprar cashmilon gordo de color verde agua (hoy conocido como acqua), con el que tejí en tricot, en pocos días y con agujas del número 7, un pullover que usé en 1990, en mi viaje de fin de la secundaria, a Bariloche y Mendoza (sí, allí, donde vi por única vez la nieve). Luego de la vuelta, desarmé el delantero y lo transformé en un cardigan.

Otra de mis incursiones a la lanería fue para comprar el hilo de algodón de color chocolate que se transformó en lo que ven en la foto. Todo un desafío que tardó casi quince años en ser completado. Sí, ya sé que se ve bastante simple y te preguntás por qué me llevó tanto terminarlo. Primero, tejí una musculosa a crochet, con un punto calado, siguiendo las instrucciones de una revista Labores de los años '80. Usé la musculosa un par de veces, pero no me gustó la forma que tenía, así que deshice el tejido y lo transformé en un chaleco, tejido en punto alto, sin muchos efectos. Sin embargo, no quedé convencida y allí se fue el chaleco, directo a una bolsa, hecho ovillos de hilo.

Finalmente, comencé la musculosa que terminó siendo. Solo que entre el inicio de la misma y su conclusión (bastante tiempo después), hubo una variación en mi talla, de modo que terminó quedándome algo ajustada y corta y no la usé por mucho tiempo. Con el tiempo, adelgacé un poco y pude ponérmela. Por supuesto, ya el color chocolate no estaba de moda, el tejido olía a viejo y yo caí en la cuenta de que, en definitiva, ese color no me quedaba para nada bien.

Una foto publicada por curupisa (@curupisa) el


Between the years '82 up to 2000, I lived with my parents in a neighbourhood that was densely populated (at a rate of thousands of inhabitants per block), located a bit far from downtown.  I talk about Villa Cabello, in Posadas. Right there, among all those people, all those buildings, all those houses, by the end of the '80s and through the '90s, there was, as I recall, just one yarn shop. First a neighbour opened it in the appartment where she lived, but then she moved it some blocks away from there. I remember that before she opened the place, my mum and I used to buy yarn and stuff at a place called Casa Kuprasch, on Córdoba St., between San Lorenzo  y Ayacucho. That is downtown.

Back to the yarn shop on my neighbourhood, only a few times I went there, not that I didn't want to, but because I didn't always have the money. On a certain ocassion, I went there to buy some aquamarine (or just aqua, like we call it nowadays) thick acrylic yarn, that I used for knitting, in just a few days,  with number 7 needles, a pullover that I wore on my trip to Bariloche and Mendoza (yes, right when I saw snow for the first and only time), in 1990, when I finished secondary school. When I returned, I frogged the front piece and turned it into a cardigan.

Another time I visited the yarnshop was in the first half of the '90s, to buy the chocolate brown yarn for the top you see in the photo. A total challenge that took me about 15 years to complete. Yes, I know, it looks very simple and you ask why it was so challenging. In fact, I first crocheted a lacy tank top, following the pattern from a magazine from the '80s, called Labores. I wore it once or twice, but since I didn't like the shape and size, I frogged it and transformed it into a vest, very simple, with dc. But I wasn't convinced, so there it went, right into a bag, turned into yarn balls.

Finally, I started the top you see. Only that between the start and the conclusion (pretty long time after that), I changed sizes, so it ended up being a bit tight and short. With time I lost some weight and managed to get inside it. Of course, chocolate brown was no longer a trendy color, the fabric smelled musty and I realized that, ultimately, the color didn´t suit me at all.

No hay comentarios.: