15 de febrero de 2018

Desventuras de una tejedora I / Infortúnios de uma crocheteira I / Misadventures of a crocheter I


Este pececito fue a parar a un llavero, en el cual tenía todas las llaves que abren las puertas de mi vida: las de casa, las de los portones del frente, la de la puerta de uno de mis trabajos, las de un armario donde guardamos las cosas del mate, que tenemos en mi otro trabajo.

El lugar que habitaba este llavero era, mayormente, la mochila que usaba para llevar todos mis elementos de trabajo. Mochila que me encantaba y que me habían regalado un día de la madre, mis hijos y mi esposo.

Un día de diciembre de 2016 tuve que viajar con colegas a una ciudad que está a 2 horas de aquí, para tomar un examen, porque habíamos estado dando clases allí por un tiempo. Como era el último día de trabajo antes de las vacaciones, a la vuelta decidimos parar a comer en un restaurante. A mitad del almuerzo tardío, alguien nos vino a avisar que habían roto las ventanillas del auto en que viajábamos y, al ir a ver, nos percatamos de que se habían llevado mi mochila y la de un amigo y colega.

Con mi mochila, se fueron el pececito y una cortina en crochet que estaba haciendo en ese tiempo, y que llevé para tejer durante el viaje en auto.

Quién sabe por dónde andarán ahora.

Y vos, ¿tuviste alguna desventura tejeril semejante?

---------------------
This little fish went to a key ring, in which I had all the keys that open the doors of my life: those of my home, those of the front gates, that of the door of one of the places where I work, those of a closet where we keep things to make mate tea, which we have in my other job.

The place where this keychain lived was, mostly, the backpack that I used to carry all my work items. Backpack that I loved and that on one mother's day, my children and my husband gave me.

One day in December 2016 I had to travel with colleagues to a city that is 2 hours from here, to take an exam, because we had been teaching there for a while. As it was the last day of work before the holidays, so, to celebrate, on the way back we decided to stop at a restaurant. Halfway through the late lunch, someone came to tell us that they had broken the windows of the car in which we were traveling and, when we went to see, we realized that they had taken my backpack and that of a friend and colleague.

With my backpack, the little fish and a crochet curtain I was making at that time, and which I took to make during the car trip, were gone.


Who knows where they would be now.

How about you? Did you ever have a crochet misadventure like mine?

-----------------------
Esse pequeno peixe foi a um chaveiro, no qual eu tinha todas as chaves que abrem as portas da minha vida: as da casa, as das portas da frente, a porta de um dos meus lugares de trabalho, as de um armário onde  temos as coisas para fazer chimarrao, no meu outro trabalho.

O lugar que habitava esse chaveiro era, na maior parte, a mochila que costumava transportar todos os meus itens de trabalho. Mochila que eu amava e que eu tinha sido dada um dia pela mãe, meus filhos e meu marido.

Um dia, em dezembro de 2016, tive que viajar com colegas para uma cidade que está a 2 horas daqui, para fazer um exame, porque estávamos ensinando lá por um tempo. Como foi o último dia de trabalho antes dos feriados, no caminho de volta decidimos parar de comer em um restaurante. No meio do almoço tardio, alguém veio nos dizer que eles quebraram as janelas do carro em que estávamos viajando e, quando fomos ver, percebemos que eles levaram minha mochila e a de um amigo e colega.

Com minha mochila, o pequeno peixe e um trabalho de crochê que eu levéi para fazer durante a viagem de carro, desapareceram.


Quem sabe para onde irão agora?

E você, já teve um infortúnio crocheteiro como o meu?

4 comentarios:

Matilde dijo...

Pues sí. A mí me robaron unas cañas de pescar y los bañadores y toallas..... hace mucho tiempo!

Curupisa dijo...

¡Qué bajon, Matilde! ¿Sucedió cuando estabas de vacaciones? ¡Eso sí que es un sacón de onda!

Abrujandra dijo...

No tejeril pero un lapiz labial rojo puta carísimo que me había regalado el papá de hija de sangre menor en plan de reconciliación (después de la cuarta separación masomeno) y la pinza de depilar...claro que la documentación, algo de dinero pero ahora que lo contás, si me robaran algo que voy tejiendo me acongojaría mucho.

Curupisa dijo...

No me acongojó tanto el robo del tejido. El problema más serio era que se me había caído la corona de un implante dental y decidí ponerlo en la mochila, para no perderlo, en un tubito (de los que traen las banditas para medir la glucemia, que usa Gustavo todos los días), porque un par de días después iba a ir a la dentista. Pues resulta que se fue con el tejido, la cartuchera que me había hecho (es el sobre negro con rayas coloridas que puse en instagram), las llaves, unos trabajos prácticos de los chicos de la escuela... La mochila (una hermosa portanotebook) y el dientito.
Cuac!