18 de diciembre de 2008

Donde se gestan mis Navidades/ Where my Christmases brew

La Navidad es para mí cuestión de reunirme.
No hay otro significado en la fiesta para mí. Bueno, hay otro, y es el de la vuelta a los olores y los sonidos y las luces y los ámbitos de la infancia. Y esto sumado a la existencia de Curupezno se ha acentuado, pues un tercer significado (y yo que había negado este exceso de significatividad) existe también: el de efectivamente sentirme infante, esperar regalos, mirar con arrobamiento las lucecitas (de las que renegaba antes de Curupezno), deleitarme con el olor de la comida, embriagarme con el olor de las sandías y ser arrullada, por siempre, por el sonido de las chicharras.
Y sentirme, por un instante, una niña otra vez, lejos de cualquier tribulación.
Christmas is for me a matter of gathering.
There's no other meaning in that holiday for me. Well,... there's another, and it is the one related to getting back to certain odours and sounds and lights and places in my childhood. And this has accentuated due to the birth of my Curupezno, since a third meaning (and yet I denied the existence of this excess of meaning) also exists: the one of actually feeling a child, yearning for presents, staring the tinsel garlands (the ones I grumbled before Curupezno came to life), taking delight on the smell of food, getting intoxicated by the smell of watermelon and being lulled, for ever, by the sound of cicadas.
And feeling, for a moment, a little girl again, far away from any tribulation.



Cuando éramos niños, mi padre salía de vacaciones para la Navidad. Algunas veces armábamos las valijas y nos íbamos a pasar su mes completo de feria a casa de mis abuelos maternos, en ese lugar de ensueños y fantasmas terribles que se llama Capioví, a este mismo lugar que se ve en la foto. Allí vivían mis abuelos y sigue estando gran parte de su descendencia.
La casa es otra, más reciente, construida por mi abuelo, al igual que la anterior, que fue derribada en medio de una tormenta, por un árbol que cayó en el techo.
La luz del petromax encendía la magia de la noche, pues la luz eléctrica no había llegado aún hasta ese rincón alejado.

When we were kid, my father used to take vacations from his job by the Christmas holidays. Sometimes we would pack our bags and spend a whole month with my grandparents on my mother's side, in that place full of fantasy and horrible ghosts, called Capioví, right there on the picture above. Right there lived my grandparents and still survives a big part of their descendants.. The house is a different one and was built by my grandpa, just as the previous one, which collapsed by the action of a tree that fell on the roof on a stormy night.
The light of the petromax lantern would turn on the magic of the nights, since electricity had not yet arrived to that remote spot.




Cuando no íbamos a casa de mis abuelos maternos, íbamos a casa de mis tíos Isabel y Filisberto, donde vivían mis abuelos paternos. Nosotros vivimos por unos años a media cuadra de ellos.
Allí, había gran caudal de gente y comida. Por allí, me refiero a ese espacio detrás de ellos en la segunda foto. Unos improvisados fuegos de artificio explotaban en la calle, de los que me fascinaban las estrellas que manaban de las virulanas que prendían fuego y hacían girar los niños más grandes, como una girándula humana. De fondo, don Gallardo, el vecino, nos deleitaba con su tocadiscos fijo en un sólo álbum, del que recuerdo la Navidad de flor de coco, Navidad del Paraguay.

When we would not go to my grandparents on my mother's side, we would spend Christmas with my aunt Isabel and uncle Filisberto. With them lived my grandparents on my father's side. We used to live half a block away from them.
At their home there would always be a great deal of food and friends visiting. Right there, in the spot you can see behind them in the second picture.
There were some improvised fireworks exploded on the streets, and of all of them I would fascinated by the stars that poured from fiery steel wool the kids revolved in the air, like they wer human wheels of fire.
As a background music, Mr Gallardo, the neighbour, would entertain us with his record player, fixed in one only album, from which I recall Navidad de flor de coco, Navidad del Paraguay.

5 comentarios:

Clara y Pepe (los Chuquis) dijo...

Recuerdos entrañables... encantadores.
¡¡FELICIDADES CURUPISA!!

Curupisa dijo...

Gracias por visitarnos. Son de los recuerdos que nos mantienen.

GABRIELA VIDAL - Argentina dijo...

Como no vas a ser tan increible? mirá las cosas que tenes guardadas en la memoria! Hermosa infancia la tuya, la misma que le vas a contagiar a tu curupezno.
Un besote! Feliz Navidad para vos!

Curupisa dijo...

wow, ¿increíble? gracias... aspiro a que la herencia sea más o menos digna... ya con eso, estoy hecha. Gracias por tanto cariño. El cumple ha terminado como debe ser, con la cumpleañera muuuy contenta. En especial, por las gentiles palabras y el amor de los parientes y amigos.

Abrujandra dijo...

Curupisa se me cayeron lágrimas (cosa no muy fácil en mí) al escuchar la navidad de flor de coco.
Indudablemente han sido cosas muy parecidas de nuestra niñez.