HISTORIAS TEJIDAS. Penélope: tejer para resistir
En la isla de Ítaca, una mujer tejía mientras el mundo esperaba su decisión. Cuando su esposo Odiseo partió a la guerra de Troya, nadie sabía si volvería. Pasaron los años. Diez años de guerra. Diez años de viaje. Veinte años de ausencia. Muchos hombres llegaron a su palacio. Querían casarse con ella y quedarse con el reino. Le exigían elegir un nuevo marido. Penélope pidió tiempo. Dijo que elegiría esposo cuando terminara de tejer un sudario. Un telar apareció en el centro de la historia. Durante el día, Penélope tejía. Durante la noche, cuando nadie miraba, deshacía lo tejido. El sudario nunca se terminaba. Durante tres años engañó así a los pretendientes. Su telar se volvió una forma de resistencia. Tejer también podía ser una forma de decidir el tiempo. Un día, Odiseo volvió. Disfrazado de mendigo. Y el telar de Penélope había logrado lo imposible: esperar sin rendirse. Penélope no era solo la mujer que esperaba. Era la mujer que tejía su propia estrategia. A veces, teje...
