29 de enero de 2009

Mal de ojo. Evil eye


Como en ocasiones similares (1), caminaba a paso lento, conversando con mi acompañante del momento (2). Un ojo en mi acompañante, un ojo hacia el otro lado. Un oído en las palabras de mi acompañante, otro en el mundo circundante (3). Aunque la boca se me hacía agua, lograba resistirme (4).
Luego la situación tomó ribetes (5) insospechados.
Doblamos la esquina, sin dejar la manzana por donde andábamos y a unos cincuenta metros lo vi. De hecho, un inexplicable magnetismo ya me había alcanzado antes, cuando los pelos de la nuca se me erizaron --luego supe desde dónde provenía-- y entonces lo vi. Y ya no pude resistirme.
Esa mirada vidriosa, sin parpadeo, fija como un cadáver irresistible. Y me lo tuve que llevar a casa, en un largo viaje (6)--lleno de piedras (7) en el camino, hubiera dicho mi abuela.
Y ahora está ahí, impávido pero atrayente. Y yo devanándome los sesos, intentando saber qué demonios hacer con él (8).


(1) Hacer compras.
(2) En este caso, Claubochis.
(3) La plaza por la que íbamos caminando, donde está el mercado de pulgas.
(4) Había cosas increíblemente hermosas y a buen precio.
(5) Los ribetes los compré junto con algunos cubiertos de alpaca que estaban a 2 pesos cada uno. Los ribetes también salieron lo mismo.
(6) Desde Mar del Plata a casa, en Posadas.
(7) Mi hijo había juntado piedras y conchitas en la playa y yo conseguí unas piedritas tipo cuarzo, junto con otras cosas en el puesto vecino al de los ribetes.
(8) El maldito ojo de muñeca que no hacía más que hipnotizarme desde la mesa del vendedor. Todavía lo hace, desde mi mesa. No se me ocurre en qué usarlo. En fin, ya pensaré en algo.


Just like in similar occasions (1), I was walking slowly, chatting with the companion of the moment (2). One eye set on my companion, one looking to the other side. One ear fixed in the words of my companion, one fixed on the world around us. Though everything was mouth-watering, I managed to resist (4).
Then the situation got to unsuspected borders (5).
We turned around the corner and there, al about fifty metres I saw that. Actually, an inexplicable magnetism had reached me before, when the goosebumps on the back of my neck --later I knew where it came from-- and then I saw it. And I could resist no more.
That glassy, non blinking look, fixed like an irresistible corpse. And I had to take it home, on a long trip (6) --full of stones (7) on the road, my grandma would say.
And now it's there,undaunted but atractive. Meanwhile, I'm here, racking my own brains, trying to figure out what to do about it(8).


(1) Shopping.
(2) In this case, Claubochis.
(3) The square where the flea market is.
(4) There were amazing things at unbelievable prices.
(5) The borders were thos trims I got at the same stand where I got some german silver cutlery, at 2 pesos each piece. The cost of each trim was the same.
(6) From Mar del Plata to my hometown, Posadas.
(7) My son had gathered stones and seashells at the beach, and I got some quartz at the flea market, near the stand where I got the trims (when my grandma used the expression "stones ont the road" she meant obstacles or undesirable people you encounter on the road).
(8) That dammed doll eye kept hypnotizing me from the table where it layed, on the market. It still does, from my own table. Don't know what to do with it. Anyway, I'll figure something out.

1 comentario:

Abrujandra dijo...

Dejalo ahí para auyentar los malos espíritus. También puede ir bien sobre tu mesa de luz. Confieso que ese encuentro me resulta inquietante.